sábado, 31 de julio de 2010

Las cinco de la mañana (otra vez)

A las cinco de la mañana el peligro parece desvanecerse dando paso a una turbia tranquilidad. Si el proceso es contemplado conscientemente significa que deberiamos dejar de mirar ese punto de universo al que no le interesa si recibe nuestra atención o simplemente es un objeto más que decora nuestra casa. [ Ya hemos pagado por él] Deberíamos dejar de mirarlo y cerrar los ojos de una vez, que seguro que nuestro subconsciente tiene cosas más importantes que contarnos.

El problema de esta hora es que no puedes decir mañana será otro día, ahora ya es mañana y has de ser tu con toda tu fuerza de voluntad quien quiera cambiar el rumbo de las cosas, no esperar a las horas de un inerte reloj que jamás pidió tal responsabilidad sobre nuestras vidas lo haga por ti.

Dejaremos los adjetivos que no permiten descansar a nuestro alma dentro del diccionario por hoy, es decir, mañana. El mudo mundo de mis sueños me aguarda impaciente.

Los patizambos no deberíamos andar por la nieve.

Una solitaria pisada en la nieve yace peremne esperando a una nueva ventisca que se la lleve con ella. Sus compañeras volaron tras su creador en busca de climas más tropicales huyendo del reuma que producen los 40 grados bajo cero. Pero ella ahí quedó, por que no fue más que un tropiezo, un paso en falso, un error.

Asi que espera que el viento llegue pronto para volar lejos y poder transformarse en una anécdota anotada en un amarillento cuaderno de viaje escondido en un rincón del desván.



Pero teme que si el temporal tarda mucho en pasar acabe evaporándose para convertirse en una tormenta que azote los climas tropicales, destroce los desvanes y desgarre los cuadernos.


Y entonces su dueño pensará mientras busca desesperadamente un paraguas que no le abandone al primer soplo de aire: "los patizambos no deberíamos andar por la nieve".

domingo, 2 de agosto de 2009

7.18 a.m.

Dos voces al unísono cantan de madrugada dirigiendo sus pasos hacia las solitarias calles de la única parte de Extremadura que no comprende ni Cáceres ni Badajoz, si no que Madrid le arrebató vilmente esa interminable cuesta cuya cúspide o Alto alcanzo prácticamente cada día.
Y poco a poco se ven más nítidas sus caras. Y poco a poco más gente percibe sus voces. Y poco a poco captan más miradas. Miradas perdidas o bien curiosas, estupefactas o indiferentes. Y siguen caminando, cantando felizmente ajenas a que a su alrededor la ciudad despierta lentamente...



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miércoles, 17 de junio de 2009

Ausencia del despertador

Despierto, entre gemidos y sudores, abrazada a mi almohada y hundiendo los dedos en ella. Mi mente tarda más en volver a la realidad que mis sentidos, mis recuerdos se confunden con aquellos que inventé sin ningún tipo de intención. Los jadeos son acallados con el sabor salado de una lágrima solitaria en inconsciente creada por el miedo. A medida que vuelvo a esta realidad divago cúan diferentes son las pesadillas de un inocente niño a las de alguien que dejó de temer a los fantasmas y la oscuridad. Yo, que todavía temo a la oscuridad, por parecerme amenazadora y solitaria, la oscuridad del alma y de mi habitación por las noches, pues desde ella no se ve ni una sóla estrella que me acompañe.
Pero ahora las pesadillas son del corazón más que de la cabeza, miedo a historias que contaste, miedo a historias que creé. Calmo el jaleo que remueve mi mente diciéndome que ya pasó...pero no puedo evitar tropezarme a causa de la velocidad de mis zancadas hacia el teléfono, traqueteando los dedos contra la mesa mientras suenan ese monótono sonido de espera, unos instantes que se me hacen eternos..

-"¡Buenos diaaaaas!"


Respiro...

Sábado noche

Las intensas luces no dejan espacio a los medios tonos, las duras sombras impregnan nuestros rostros discapacitándolos de bondad, de sentimiento acogedor.
Son turbias las sensaciones, las sonrisas descoyuntadas inundan mi campo visual. Tal vez uno o dos sonidos llaman mi atención. Son tan imprecisos que no me dejan tiempo a reflexionar si son agradables o desagradables. Mañana esto será un mero recuerdo y paso comenzará a distonrionarse.
Ahora, prodría llamarse un presente feliz o.. agradable.

sábado, 2 de mayo de 2009

uno de (mis) mil horizontes

Una casa de madera con un porche orientado al norte, donde se divisa uno de los paisajes más tranquilos jamás apreciados. La madera que sustenta aquella humilde morada, aunque perfectamente cuidada, va carcomíendose con el paso de los años. La pintura se descorcha ( he de darle otra mano ) en las paredes y los pasamanos. Una camioneta avanza a lo lejos, en el otro lado del paisaje, dando tumbos en los que casi se le sale una yanta a causa del mal estado del camino. 
Respiro, y el frío del atardecer me obliga a ponerme la chaqueta. Me siento en una de las dos sillas del porche heredadas de vete a saber que lejano antepasado quien las construyó con sus propias manos y sin herramientas, cortando los árboles con un seco golpe de hombro (ja!). Alzo los pies y los apoyo en la barandilla, mientras tanteo a ciegas el suelo con la punta de mis dedos en busca de mi banjo. Me acomodo y cierro los ojos mientras dejo a mis manos deslizarse solas por esas cuerdas causantes de un sonido tan peculiar.
Dejo que el aire renovado y fresco se me cuele por la boca y me llene los pulmones mientras trato de recordar las notas adecuadas de aquella canción. Entonces el sonido inunda mi cuerpo y me dejo llevar...

Well my friend, well I see your face so clearly 
Little bit tired, little bit worn through the years 
You sound nervous, you seem lonely
I hardly recognize your voice on the telephone

n between I remember
Just before we wound up broken down
Drive out to the edge of the highway
Follow that lonesome dead-end roadside sound

We’re all in this thing together
Walkin’ the line between faith and fear
This life don’t last forever
When you cry I taste the salt in your tears




viernes, 1 de mayo de 2009

Independence day

Everybody knows you only live a day but is brilliant anyway...






...is gonna happen soon, but no today.