Esta bien, coges una mañana, te levantas del sofá en el que tan incomodamente has dormido enredada entre dos arrugadas y ridículas mantas, y decides que hoy será EL día.
Pero tu sabes que te equivocas.
Lo intentas, de verdad que lo intentas con todas tus fuerzas, te sientas delante de tu "obligación" y no permites que tu mente se distraiga.
Imposible.
Te levantas.
Luego se volverá a intentar, por el momento, vas a moverte, a activarte.
En tu cabeza rebota una diminuta y molesta pelota absurda llamada responsabilidad. Pero un "después" no es un "nunca", si no que suena más alentador...
Vuelves a tu posición, dispuesto a librar esa batalla contra la pereza y la distracción. Pero el tic-tac de tu relog hace ritmo mientras descubres en tu estantería aquel libro que tanto te gustaba en tu infancia; que lleva cogiendo polvo años, decadas, siglos...hasta hoy. Pronto encuentras tu cámara y revisas esas extrañas fotografías que hiciste tan cuidadosamente y recuerdas que menganito te llamó hace unas horas para contarte cualquier nimiedad que ahora se asemeja al tamaño de un castillo, un castillo irreal que te distrae. Tu mente te engaña.
Al darte cuenta, reflexionas sobre el problema en vez de enfrentarte a él. Es muy cómodo.
Nada.
Así no hay manera de concentrarse.
Te das una vuelta prometiendo pensar en ello. Te sientes mejor.
Apenas ves la punta de tus zapatos al volver, la oscuridad amenaza y esa pequeña pelota en tu cabeza ahora es un monstruo verde que te cuelga de la oreja. Aprietas el paso para ganar segundos que antes se convirtieron en horas.
Te sientas de nuevo.
Venga, esta vez sí.
Vamos a organizarnos.
Maldición.
La una de la mañana.
Vuelta al sofá.
Así mañana podre madrugar y ganar horas.
...Mañana será EL día..
lunes, 19 de enero de 2009
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por el amor de Dios Elsa, no vuelvas al sofá
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