sábado, 28 de febrero de 2009

Y resbalas.

Cuando realizas un camino inconstante y distraído, no pones cuidado donde pisas. De pronto, está ahí. Mientras tu miras las fachadas tan conocidas de tu vida y descuidas el resto del paisaje, pues mirar sin observar evita un gran esfuerzo mental, mientras tu realizas ese cómodo acto inconsciente, está ahí. Esa piel de plátano eterna que te persigue procurando que no te olvides de mirar por donde pisas. Vayas donde vayas, estará, esperando que, una vez más, ignores su presencia. Y cuando la pisas y resbalas, la caida se hace lenta, atraviesas el asfalto y las cloacas y te precipitas en un agujero negro hacia el centro de ninguna parte. 
Corrijo. Hacia tu propio epicentro. Donde sólo allí encontrarás la escalera que te saque de nuevo a la luz del día.
Y mientras caes, piensas. Maldices a esa persona descuidada que tiró la cáscara de plátano, e incluso retuerces tus pensamientos y los corrompes pensando que lo hizo con intención de que tú, precisamente tú, y ninguna de los otros millones de personas, te escurrieses con ella hacia ese agujero negro.
Pero cuando no te queda voz de gritar abominaciones y la ronquera te impone el silencio, comienzas a escuchar a tu mente, te dice que recuerdes, que reflexiones. 
Y es entonces cuando te das cuenta. 
Quien tiró esa maldita cáscara de plátano, esa persona contra la que has soltado un infinito número de blasfemias. Esa persona. Fuiste tú.

Y sólo en ese instante ves la escalera hacia la realidad.

jueves, 19 de febrero de 2009

onomat

Y ella caía en el retumbar del sonido grave de una trompa tan añorante como una película de Yann Samuel. Mientras se sumía en esos pensamientos que dejan los huesos helados y la piel caliente. Era el momento.Le dolían los oídos de tanta resonancia. Pero ella misma sabía que eso era, o no era el fin.

Y es que la morriña es una inconsciencia básica del ser en su estado más puro.
Ha dejado de ser un......ser.
Y se acabó.

domingo, 8 de febrero de 2009

Domingo vespertino.

Las palabras se escabullían de mi boca como por miedo a ser olvidadas por mi impulsivo y a-normal pensamiento inconstante. Como si su más ferviente deseo fuese llegar a los oídos de alguien capaz de construir el colorido y coherente puzzle que formaban. 
Creo que llegó un momento en el que la velocidad de mi conversación superó la barrera del sonido y mi mente no estaba creada para discurrir pensamientos con tanta presteza; los términos se confundían de lugar, y los sinónimos se volvían antónimos sin capacidades explicativas. Mi lengua se volvió vaga y llego a la conclusión de que es más cómodo desaprender todo el vocabulario y todas las pronunciaciones ya aprendidas que esforzarse en exceso, por lo que probablemente mi conversación se acabó reduciendo a un intenso y monstruoso balbuceo combinado con unos gestos en exceso pronunciados.
Y sin embargo, ahí seguían esas miradas, atentas a cualquier ínfimo fonema que yo vocalizase, como sí de un momento a otro fuese a profetizar lo que les depararía el destino o simplemente fuesen a tornarse mis ojos a blanco y con una voz de ultratumba empezase a cantar los números de la lotería que nos sacaría a todos de esa miseria emulada, de la cual nos quejamos indignados mientras consumimos plácidamente y sin ningún remordimiento jarras de cerveza de dos euros como si nos fuese la vida en ello.

Y así, a lo tonto y a lo bobo, llegué a las dos de la mañana a casa. Y no perturbé la vida de nadie mas allá de una mera conversación sin sentido con bebida espumosa invadiendo y atacando nuestras poco machacadas neuronas.Pienso.


lunes, 2 de febrero de 2009

Twist me


Don't need to touch you, you're siting in front.
...under my seat I see your hands move on.






....after the begining. I'm twisted.




domingo, 1 de febrero de 2009

¡NO!

cuando a las 10:30 de la mañana mi madre entra cual exhalación, sacandome de mi placido sueño [en el cual conducía un coche destartalado a 200 km por hora y era engullida por un pez cuya apariencia se asemejaba a una planta carnívora] y ha gritado "¡Elsa!¿has visto como nieva?", mi silencio y mi mirada llena de legañas han obviado la respuesta, pero, no se si será por que mi deseo de ser libre fuera de las cuatro paredes de mi casa o cualquier cubículo es tan intenso que no me preocupa nada más, o por que de verdad tengo la necesidad de no asemejarme tanto a un copo de nieve que parece que voy a desaparecer; no sé si alguna de estas razones será la causante de que mi interior haya gritado un intenso ¡NOOOOOOOOOOOO! y haya enterrado mi cabeza entre la almohada de nuevo.

Y es que, señoras y señores, aunque adoro el frío, lo amo con todas mis fuerzas, no puedo más.

Necesito mis pantalones cortos, mis chaquetas finas, mis patines, mis paseos por lugares ajenos a la ciudad con ese solecito que te calienta los huesos, mis escapadas  relajantes ...



Y, si, se que es Febrero todavía, pero...

¡Necesito primavera!