cuando a las 10:30 de la mañana mi madre entra cual exhalación, sacandome de mi placido sueño [en el cual conducía un coche destartalado a 200 km por hora y era engullida por un pez cuya apariencia se asemejaba a una planta carnívora] y ha gritado "¡Elsa!¿has visto como nieva?", mi silencio y mi mirada llena de legañas han obviado la respuesta, pero, no se si será por que mi deseo de ser libre fuera de las cuatro paredes de mi casa o cualquier cubículo es tan intenso que no me preocupa nada más, o por que de verdad tengo la necesidad de no asemejarme tanto a un copo de nieve que parece que voy a desaparecer; no sé si alguna de estas razones será la causante de que mi interior haya gritado un intenso ¡NOOOOOOOOOOOO! y haya enterrado mi cabeza entre la almohada de nuevo.
Y es que, señoras y señores, aunque adoro el frío, lo amo con todas mis fuerzas, no puedo más.
Necesito mis pantalones cortos, mis chaquetas finas, mis patines, mis paseos por lugares ajenos a la ciudad con ese solecito que te calienta los huesos, mis escapadas relajantes ...
Y, si, se que es Febrero todavía, pero...
¡Necesito primavera!
jo elsa, lo que te gusta enseñar...
ResponderEliminarllueve a cántaros...bueno, así estreno mi paraguas!^^
no puedo más!