jueves, 19 de febrero de 2009

onomat

Y ella caía en el retumbar del sonido grave de una trompa tan añorante como una película de Yann Samuel. Mientras se sumía en esos pensamientos que dejan los huesos helados y la piel caliente. Era el momento.Le dolían los oídos de tanta resonancia. Pero ella misma sabía que eso era, o no era el fin.

Y es que la morriña es una inconsciencia básica del ser en su estado más puro.
Ha dejado de ser un......ser.
Y se acabó.

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