martes, 31 de marzo de 2009

pensando en voz alta

De verdad, tan sólo necesito que me contestes a una pregunta. Verás, te cuento mi absurdo problema, de dimensiones diminutas comparado con los problemas mundiales, lo sé, pero ocupa mucho espacio en mí, y hasta que no salga, no podré centrarme en lo que es realmente importante. Mira, yo, como tú sabrás, tengo una cabeza, si, la tengo ¿acaso no ves esto que sobresale de entre mis hombros? bueno, eso, querida, es una cabeza. Si, si, tu tambien tienes una. Probablemente, digo..seguramente plagada de miles y millones de inquietudes hacia las que nunca podré bucear a fondo, ¿por qué? por que tengo miedo a quedarme sin respiración, por que es probable que me encontrase monstruos y fantasmas con linternas, y no, no creo que mis armas pudiesen rebatir a tus monstruos, pues están fabricadas de una material que sólo atraviesa a los míos propios. Pero, pero eso nos pasa a todos ¿no? si no, si yo te conociese tanto como tú a ti misma, sería tú, no yo. ¿no piensas? puede que si, puede que no. Incertidumbre, vete tú a saber.  

El caso, y no me despistes que me se traba la lengua y las ideas se me escapan. Debe ser que no las tengo tan bien atadas. Mierda. La próxima vez compraré una cuerda más fuerte. Bueno, te comento el problema que me sucede, ocurre, en este instante, de mi vida, del día, ahora. Tengo un miedo, un miedo irracional y constante, a mi visión del mundo según avanzan los días. Creo que necesito que alguien coja el limpiacristales y frote bien fuerte el vidrio de mis ojos, hasta que escueza. Un escozor agradable. Y así, tras ese dolor irritante, pueda ver lo que es la realidad. No espero volver a ver los castillos de lego y las pinturitas Manley que pintan todo de miles de colores. Pero necesito no ver esto. Esto sé que no es la realidad. Lo sé y no lo veo. Sé que mi mente controla mi visión vete tú a saber por qué estúpida (jodida!) razón. Sé que lo que te cuento te sabe a poco, habrías de meterte en mi mente para entenderlo. ¿no puedes? ya te lo dije, no es tan fácil. Pocas personas pueden. Y sé que con esfuerzo tu serías una de ellas. Sé que tu no puedes rescatarme de mis monstruos propios pues tu acero ni les inmuta. Tendré que hacerlo yo, pero..ha servido.
Si, has servido de mucho.
No lo entiendes, lo sé.
Pero eh! gracias.
Ya sabes que pienso en voz alta.