domingo, 2 de agosto de 2009

7.18 a.m.

Dos voces al unísono cantan de madrugada dirigiendo sus pasos hacia las solitarias calles de la única parte de Extremadura que no comprende ni Cáceres ni Badajoz, si no que Madrid le arrebató vilmente esa interminable cuesta cuya cúspide o Alto alcanzo prácticamente cada día.
Y poco a poco se ven más nítidas sus caras. Y poco a poco más gente percibe sus voces. Y poco a poco captan más miradas. Miradas perdidas o bien curiosas, estupefactas o indiferentes. Y siguen caminando, cantando felizmente ajenas a que a su alrededor la ciudad despierta lentamente...



.